Durante nuestra estancia en Valencia, nos dejamos llevar por ese compás salino que marca su paseo marítimo, un itinerario accesible donde el bullicio moderno se envuelve con el alma marinera, el mar y el sol.
Nuestro recorrido comenzó en el corazón de la
PLAYA
DE LA MALVAROSA, cuyo nombre rinde homenaje al aroma de malvas que en
el siglo XIX perfumaba este antiguo paraje de huerta y mar, así mismo, el
famoso escritor valenciano Vicente Blasco Ibañez tenía su chalet
junto a esta playa, hoy convertido en museo.
Entre la arena dorada y el ancho trazado del
paseo —tan cómodo para avanzar sin prisas—, nuestros ojos se posaron en una
curiosa freiduría. Su fachada, tapizada con antiguos carteles publicitarios de
época, parecía un tintero de nostalgias, congelando el tiempo entre el aroma a
pescaíto frito y sabor a verano eterno.
A pocos pasos, a la altura del histórico
Hospital de la Malvarrosa, nos detuvimos junto a la ESCULTURA DE LOS DELFINES. Inaugurada junto con la remodelación del
paseo en 1998, la obra emerge sobre un mar de teselas cerámicas en azul y
blanco, donde dos delfines de bronce saltan eternizando ese instante previo al
chapuzón en su cercano mar.
Continuando la marcha, las ruedas y los pasos
nos adentraron sin darnos cuenta en la PLAYA
DEL CABANYAL (o de Las Arenas). Sus aguas, sus pescadores y los niños
chapoteando a orillas del Mediterráneo fueron inmortalizados por el pintor Joaquín Sorolla,
valenciano universal.
Aquí la playa cobra una vida efervescente que
contemplamos en primera fila. Capturamos la esencia del día entre pequeñas
barquitas varadas que sueñan con la marea, familias disfrutando de la arena y
jóvenes saltando en la red de vóley-playa con el mar como espectador.
Un chiringuito integrado en la propia arena
invita a hacer una pausa a la sombra, mientras al fondo, recortado contra el
horizonte azul, un gran trasatlántico en el puerto nos recuerda que Valencia ha
sido, es y será la gran puerta de entrada al Mediterráneo.
Justo en la divisoria simbólica donde termina La Malvarosa y empieza el Cabanyal, nos detuvimos ante una joya de la ingeniería escultórica: la "FUENTE A LA ACTIVIDAD MARINERA", popularmente conocida como la fuente del barco de agua.
Con una sencillez magistral —apenas un par de vigas metálicas que trazan
la vela y el casco—, la fuente proyecta potentes chorros de agua que recrean la
silueta completa de un velero cabalgando sobre el viento. Un homenaje efímero y
transparente a los hombres y mujeres que hicieron del mar su vida.
Girando levemente la mirada hacia el interior, nos topamos con el rostro más auténtico del trayecto: las CASAS MARINERAS DE EL CABANYAL. Situadas prácticamente en primera línea, estas fachadas revestidas de azulejos policromados, entramados modernistas y colores vivos son el alma del histórico barrio de pescadores. Admirarlas al nivel de la calle, sintiendo la cercanía de sus puertas y balcones, nos permitió respirar la resistencia cultural y el orgullo de un pueblo que siempre vivió mirando de frente a las olas.
El paseo marítimo también guarda un romance
secreto con el séptimo
arte en Valencia. En el PASEO
DE LA MOSTRA, avanzamos sobre las baldosas dedicadas a grandes figuras
de la cinematografía española como José
Luis López Vázquez o el director Juan Antonio Bardem, entre otros.
Muy cerca, rindiendo homenaje al inolvidable "Chanquete" de Verano Azul, nos encontramos con el Monumento al actor valenciano Antonio Ferrandis.
Su figura nos trajo a la memoria aquellas tardes de televisión y la nostalgia de una serie que sigue viva en la memoria de varias generaciones.
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| El barco de Chanquete en NERJA (enlace a nuestra publicación). |
Continuamos el paseo y el contrapunto de elegancia clásica lo puso la majestuosa fachada del HOTEL BALNEARIO LAS ARENAS. Fundado originalmente en 1898 como un exclusivo balneario de baños de ola para la alta burguesía, conserva hoy toda la grandiosidad neoclásica de sus columnas y pórticos, evocando la Belle Époque valenciana en su máxima expresión.
Para endulzar la caminata, no dejamos pasar
la oportunidad de hacer una parada técnica en VÉNETA, una galardonada
heladería célebre por haber elaborado el mejor helado de España en el 2013-14.
Degustar sus cremosas creaciones mientras
compartíamos impresiones y el sol empezaba a ceder fue, sin duda, uno de los
grandes pequeños placeres del recorrido.
El broche de oro a esta jornada llegó cuando el día comenzó a oscurecer sobre la Playa de las Arenas. Nos quedamos juntos en la orilla del paseo viendo cómo el cielo se apagaba y las primeras luces del paseo comenzaban a parpadear.
El crepúsculo abrazó las olas, dejándonos la
certeza de que Valencia se queda a vivir en nuestra memoria y que volveremos para disfrutar del Paseo Marítimo sin prisas y por más tiempo.
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https://www.visitvalencia.com/que-ver-valencia/playas-de-valencia/playas-urbanas/playa-la-malvarrosa
https://valenciacuriosa.blogspot.com/2020/01/la-fuente-del-barco-de-agua-valencia.html
https://valenciacuriosa.blogspot.com/2020/01/la-escultura-de-los-delfines-en-el.html
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